El amor trasciende la emoción: mucho más que mariposas y euforia

📅 08/07/2026

Pocos conceptos resultan tan escurridizos y difíciles de atrapar con palabras como el amor. En su acepción más neutral y académica, la Real Academia Española lo describe como un "sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de la propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". Sin embargo, esta definición, aunque oficial, se queda corta ante la complejidad de una experiencia que abarca aspectos biológicos, psicológicos, sociales y hasta espirituales. El amor no se deja encerrar en una sola frase; es un fenómeno que desborda cualquier intento de etiquetarlo.

“El amor no es meramente un sentimiento; no son mariposas, adrenalina ni euforia”
Alfonso Ruiz Soto, doctor por la Universidad de Oxford.

Esta contundente afirmación de Ruiz Soto nos invita a desmontar el mito romántico que reduce el amor a un cóctel químico de excitación y dependencia. Si no es solo eso, entonces ¿qué es? A continuación exploramos las múltiples dimensiones de esta fuerza universal.

Más allá de la química: la decisión y el compromiso

La neurociencia ha demostrado que al enamorarnos se activan regiones cerebrales relacionadas con la recompensa, liberando dopamina, oxitocina y adrenalina. Pero ese estado inicial –similar a una adicción– tiende a desvanecerse entre los 12 y 18 meses. Lo que perdura no es la explosión hormonal, sino una construcción consciente basada en elección, respeto y cuidado mutuo. El amor maduro implica:

Como señala el psiquiatra español Enrique Rojas en su obra “El amor inteligente”, el verdadero amor no es ciego, sino que ve con claridad y decide quedarse. Para quienes deseen explorar esta visión más racional y práctica, recomendamos el libro “El amor inteligente” de Enrique Rojas, donde se desglosa cómo construir relaciones saludables sin caer en mitos románticos.

Las tres caras del amor: una visión psicológica

El psicólogo Robert Sternberg propuso la teoría triangular del amor, que identifica tres componentes esenciales: intimidad, pasión y compromiso. Cada relación combina estos elementos de manera única:

Cuando solo existe pasión, hablamos de un enamoramiento; si solo hay compromiso, es un amor vacío. La combinación plena de los tres da lugar al amor consumado, el más completo y estable. Esta perspectiva coincide con la idea de Ruiz Soto: el amor no se reduce a la pasión (mariposas), sino que necesita de la voluntad y la conexión profunda. Un libro clásico que profundiza en estos conceptos es “El triángulo del amor” de Robert Sternberg, fundamental para entender la dinámica de las relaciones.

El amor como práctica ética y social

Filósofos como Erich Fromm, en su célebre obra “El arte de amar”, sostienen que el amor no es un sentimiento que se sufre pasivamente, sino un arte que se aprende y se ejercita. Fromm distingue entre el amor inmaduro (dependiente, posesivo) y el amor maduro, que se caracteriza por:

En esta línea, el amor verdadero trasciende el mero afecto y se convierte en un acto de voluntad y entrega consciente. No es casual que Fromm afirme que “amar es la única respuesta sensata y satisfactoria al problema de la existencia humana”. Para quienes deseen adentrarse en esta filosofía práctica, recomendamos “El arte de amar” de Erich Fromm, un ensayo imprescindible que desmonta el mito del amor romántico y propone una visión más responsable.

El amor trasciende la emoción: mucho más que mariposas y euforia

Contenido original en https://www.msn.com/es-es/dinero/formacion-empleo/el-amor-no-es-meramente-un-sentimiento-no-son-mariposas-adrenalina-ni-euforia-alfonso-ruiz-soto-doctor-de-oxford/ar-AA27jY9w

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