Rosario Linares, psicóloga: “Quererse a uno mismo empieza por decir ‘no’ cuando es necesario, aunque aparezca la culpa”
El amor propio se ha convertido en una de esas palabras que todo el mundo repite, pero que pocas veces se explica con claridad. No se trata de una emoción pasajera ni de un golpe de autoestima ocasional. Es, ante todo, una manera de tratarse cada día: con respeto, con honestidad y con cuidado, incluso en los momentos difíciles. Así lo entiende la psicóloga Rosario Linares, directora del gabinete de psicología El Prado Psicólogos, quien plantea una idea clave: para quererse a uno mismo no basta con pensarlo, hay que demostrarlo con acciones concretas, aunque eso implique establecer límites que a veces generan malestar o culpa.
“Para tener amor propio, aprende a poner límites concretos en el día a día”, explica Linares.
Qué significa realmente tener amor propio
El amor propio es la capacidad de valorarse y de tratarse con respeto, con independencia de los éxitos alcanzados, de los errores cometidos o de lo que los demás puedan opinar. No significa creerse superior a los demás, sino reconocer que el propio bienestar y la dignidad personal tienen valor por sí mismos. Esta mirada hacia uno mismo no nace de la comparación ni de la aprobación externa, sino de una relación interna basada en la aceptación y el cuidado real.
También implica aceptarse tal y como uno es, con sus fortalezas y sus limitaciones, y actuar de manera coherente con esa aceptación. En otras palabras, supone respetar las propias necesidades y límites, tomar decisiones que favorezcan la salud física, mental y emocional, y no traicionarse a uno mismo por miedo al rechazo o a la presión social.
Linares sostiene que el amor propio se apoya en tres pilares fundamentales:
- Autoconocimiento: saber qué necesitas, qué valoras, hasta dónde llegas y qué te hace daño.
- Autocuidado: poner en marcha acciones concretas que protejan y favorezcan tu bienestar.
- Coherencia: actuar conforme a tus principios, sin traicionar aquello que consideras importante.
Estos tres elementos convierten al amor propio en una herramienta esencial para la estabilidad emocional, la regulación de las emociones, la capacidad de adaptación y la construcción de hábitos saludables. No se trata de sentirse bien siempre, aclara la psicóloga, sino de mantenerse con respeto hacia uno mismo incluso cuando se atraviesan momentos de malestar. Esa sostenibilidad interna, esa capacidad de acompañarse sin juicios ni descalificaciones, también es una forma de quererse.
El amor propio no llega de un día para otro
Uno de los errores más comunes es creer que el amor propio es un estado que, una vez alcanzado, permanece para siempre. En realidad, funciona como un músculo: necesita entrenamiento diario y atención constante. Linares insiste en que se trabaja con pequeñas acciones repetidas en el tiempo, que van alineando las emociones con las necesidades y con las decisiones cotidianas. Cada vez que una persona se escucha, se respeta o se cuida, está fortaleciendo esa relación consigo misma.
Uno de los aprendizajes más importantes en este proceso es aprender a poner límites. Poner límites no es un acto de egoísmo, sino una forma de proteger la propia integridad. Decir que no a lo que te hace daño, a lo que te sobrecarga o a lo que contradice tus valores es un gesto de autocuidado. Y aunque al principio pueda aparecer la culpa, esa emoción no significa que estés haciendo algo mal; simplemente indica que estás saliendo de un patrón antiguo.
Para profundizar en este camino, puede resultar útil consultar libros sobre amor propio que ofrecen ejercicios prácticos y reflexiones guiadas. También ayudan las guías de inteligencia emocional, ya que comprenden las emociones propias es el primer paso para gestionarlas de forma saludable.
El autoconocimiento como base de la autoestima
El amor propio no se sostiene únicamente de emociones o de recuerdos agradables, sino de un conocimiento profundo y honesto de uno mismo. Desarrollar y conocer los propios límites, valores, capacidades y deseos protege contra la presión externa, la comparación constante con los demás y la autoexigencia desmedida. Cuando una persona sabe quién es y qué necesita, le resulta más difícil que las opiniones ajenas o las expectativas sociales la desestabilicen.
“Desarrollar y conocer los propios límites, valores, capacidades y deseos protege contra la presión externa, la comparación social y la autoexigencia excesiva”, afirma Linares.
Este proceso de autoconocimiento tiene un efecto muy concreto: permite reducir la distancia entre lo que uno es y lo que le gustaría llegar a ser. Esa conexión genera una sensación de autenticidad y disminuye el conflicto interno que aparece cuando se actúa en contra de los propios valores por miedo o por presiones externas. Dejar de traicionarse a uno mismo es una de las formas más poderosas de cultivar la autoestima.
Acciones prácticas para cultivar el amor propio
Todo esto suena muy bien sobre el papel, pero ¿cómo se lleva a la práctica? Linares propone una serie de pautas sencillas y concretas:
- Detente antes de reaccionar: pregúntate qué necesitas realmente en lugar de responder automáticamente a las demandas de los demás.
- Revisa tus límites: identifica qué situaciones agotan o dañan y toma decisiones consecuentes.
- Trátate como tratarías a alguien que respetas: con comprensión, sin castigos ni exigencias brutales.
- Acepta las emociones difíciles: no se trata de evitarlas, sino de acompañarlas sin perder el respeto por uno mismo.
- Actúa según tus valores: aunque no siempre sea lo más cómodo, la coherencia refuerza la identidad y la autoestima.
A veces contar con material de apoyo puede facilitar el proceso. Por ejemplo, una guía práctica sobre autoestima puede servir como recordatorio diario de los avances y de los retos pendientes. También resultan recomendables los cuadernos de trabajo emocional, que ayudan a convertir la teoría en hábitos reales.
Al final, el amor propio es una relación sana con la propia persona. Es la base desde la que cada uno puede cuidarse, relacionarse con los demás de una manera más equilibrada y afrontar los retos de la vida sin depender por completo de la validación externa. No es un destino al que se llega, sino una forma de caminar que se renueva cada día.
Contenido original en https://www.vozpopuli.com/bienestar/salud-mental/rosario-linares-psicologa-para-tener-amor-propio-aprende-a-poner-limites-concretos-aunque-a-veces-aparezca-la-culpa.html
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