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Probablemente hemos escuchado que 'el amor duele', mensajes que pueden alimentar una de las adicciones más normalizadas: la dependencia emocional. Amar no debería doler ni consumirnos. Sin embargo, muchos viven el vínculo de pareja como una droga que calma la ansiedad pero devora la libertad. La adicción al amor es un patrón de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas. No se trata de amar demasiado, sino de necesitar al otro para sobrevivir o sentirse bien. Se crea un vínculo intenso y desequilibrado donde la persona se pierde. Es importante diferenciar entre el amor como actitud y el enganche tóxico al enamoramiento. La adicción al amor surge cuando la necesidad de conexión es tan intensa que se toman decisiones desde el miedo al abandono o a la soledad. Un indicador clave es si tener pareja es un deseo o una necesidad. Cuando es una necesidad, se es capaz de cualquier cosa para mantenerla. Señales concretas son la necesidad constante de saber qué hace la pareja, un estado de alerta permanente, sentir que la estabilidad emocional depende exclusivamente del otro y descuidar otros aspectos de la vida. Comportamientos como vigilar redes sociales o exigir disponibilidad constante se justifican como amor o preocupación, pero en realidad son control por inseguridad. Culturalmente se ha confundido la intensidad con el amor verdadero. El control se disfraza de cuidado y los celos de amor. Se llegan a romantizar conductas abusivas por miedo a la soledad. En estas relaciones, el sexo no es intimidad libre, sino un intento desesperado de no perder el vínculo, usado como moneda de cambio o para anestesiar la ansiedad. Funciona como un ansiolítico que calma la ansiedad de separación pero no resuelve el conflicto. Las personas adictas al amor suelen sentirse atraídas por quienes no pueden vincularse plenamente. Esa falta de disponibilidad actúa como un estímulo intermitente que intensifica el enganche. Esto a menudo se vincula con historias infantiles donde el afecto fue inestable o hubo que esforzarse mucho para obtenerlo. Socialmente, este patrón se detecta más en mujeres porque se les ha fomentado que sus aspiraciones se focalicen en el cuidado y en tener pareja, generando un 'pareja-centrismo' que puede llevar al aislamiento. Romper el patrón implica aprender a darse permiso para sentir y ser compasivo con uno mismo. Un primer paso es preguntarse qué es el amor y si se actúa desde la necesidad emocional o desde la elección. El trabajo terapéutico busca reconstruir el vínculo interno, explorar modelos de apego, trabajar la regulación emocional y desafiar creencias como 'sin pareja no valgo'. El objetivo es aprender a tolerar la soledad sin vivirla como vacío. Es crucial mantener desde el inicio espacios personales y proyectos propios, no interpretar el espacio del otro como desinterés, y comunicar desde la calma. Amar no es perderse, sino encontrarse acompañado. El amor es una emoción compleja y preciosa que debe liberar, nunca atar. Solo puede desarrollarse desde la igualdad, el respeto, la mutua confianza y la equidad. El amor no duele ni controla.
Fuente de la noticia original y creditos de la foto: https://www.marie-claire.es/planeta-mujer/amor-relacion-pareja-sana-adiccion-psicologos-consejos.html
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Video Amor o adicción: cómo saber si tu relación es sana o no según psicólogos
Contenido original en https://www.youtube.com/watch?v=Ffd3oOUgX_s
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